Tras más de un mes de inactividad debido a exámenes, ocupaciones, visitas, tareas y sobre todo sobre todo a falta de inspiración para volver a escribir, retomo la actividad de nuevo. Debo admitir que había dado por muerta mi aspiración a construir un blog más o menos actualizado, cosa que sigo pensando que es algo muy difícil, pero tengo que admitir que, por ahora, este novato va a continuar gracias a una simple razón. Hace un tiempo recibí un e-mail, ¡un comentario en mi blog! era de otra blogger, ATENEA, y a ella debo agradecerle que haya vuelto a escribir, porque el simple hecho de que alguien entrara, y perdiera unos segundos, o quizá minutos escribiéndome un comentario con un mensaje de ánimo, me hizo querer retomar con mi Blog. Qué menos que dejaros aquí un enlace a su blog como muestra de agradecimiento y un abraz muy fuerte :) El Olimpo
Bueno, entrando en materia, el motivo de este post es publicar un pequeño relato corto que he tenido que hacer como un trabajo. No sé si es bueno o malo, no sé si es interesante o no, pero sé que se puede publicar y que, ya que lo escribí, debería ponerlo en una entrada y así ver lo que opina la gente de él. Ni que decir tiene que el título es el de la entrada.
